¿Sabía usted que existe el “estrés electromagnético”? El experto Rafael Hernández, que lleva 12 años dedicado a estudiar los efectos de las radiaciones, lo define como “la tensión eléctrica acumulada en el cuerpo y sobre la piel por la exposición a aparatos eléctricos o a radiaciones no ionizantes de origen natural”.
Y añade que, entre más tiempo pase una persona frente a un monitor, mayor será la radiación en forma de corriente eléctrica y magnética que reciba su cuerpo.
Así pues, si usted esta mucho tiempo frente a un monitor convencional recibirá “frecuencias muy bajas, extremadamente bajas y radiofrecuencias (VLF, ELF y RF)”. Y si pasa muchas horas al día frente a una pantalla plana recibirá ELF y RF, explica Hernández, autor del libro ‘Tecnologías que enferman’.
Los efectos nocivos -advierte- se notan con el paso del tiempo y se traducen en ojos cansados, sistema nervioso alterado, entre otros síntomas del “estrés electromagnético” causado por las corrientes eléctricas y magnéticas que bombardean el cuerpo a diario.
Rafael Hernández, arquitecto y agroindustrial orgánico, y el ingeniero Juan Karca, sugieren instruir a personas de todas las edades en la “higiene eléctrica”, que no es otra cosa que el hábito de “desconectar todas las noches los aparatos productores de campos eléctricos o electromagnéticos en la habitación del durmiente”.
Y a los escépticos los invitan a intentarlo por tres noches seguidas, para ver las diferencias en la calidad de su sueño, de descanso y de estado de ánimo, etc.
Hernández y Karca asocian la excesiva interacción diaria que emanan los aparatos tecnológicos a la ‘contaminación invisible’ que podría traducirse en bruxismo (rechinar los dientes al dormir, en parte por obra del estrés) y dolores de cabeza de leves a intensos (con el correspondiente abuso de los analgésicos).
También sueño frágil, irregular y somnolencia (sugiere que quienes duermen en habitaciones infestadas de contaminación tecnológica tienen menos energía vitan para las labores del día a día), irritación en los bebés y los niños en etapa escolar; cansancio inusual o crónico, entre otras.
Consideran importante que los aparatos (el radio, el reloj despertador, el teléfono inalámbrico, el cargador del celular, el celular, el enrutador del WiFi, el computador, el televisor y otros) no permanezcan en la mesa de noche, y mucho menos bajo la almohada como acostumbran los más extremos. En lo posible, deben quedar fuera de la habitación mientras usted duerme.
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Advierten, en especial, sobre las tomas múltiples que usualmente tenemos debajo de la cama, o cerca de la cama en el escritorio, pues “producen fugasde campo eléctrico, haciendo que el problema de la tensión eléctrica sea aún mayor y duela un poco más el cuello y la espalda en la mañana”.
Invitan también a abandonar esa costumbre de dejar el teléfono celular cargando toda la noche. A desconectarlo, porque “esa simple conducta reduciría las radiaciones ELF artificiales de la alcoba a un valor de tensión eléctrica de casi cero”.
Cuidado con ese celular
“Hoy en día la mayoría de la gente lo deja encendido sobre la mesita de noche o bajo la almohada para no perder llamadas y usar el despertador que trae. Muchas veces se deja conectado al cargador durante toda la noche, lo que es aún más tóxico, debido al campo electromagnético generado por la bobina del transformador de corriente eléctrica que hay dentro del cargador”, dicen Rafael Hernández y el ingeniero Julián Karca, autores de ‘Tecnologías que enferman’.
Y aconsejan: “Olvídese de las llamadas nocturnas y apáguelo antes de irse a dormir; para el despertador, consiga uno sencillo de cuerda o de pilas. Si esto le resulta imposible, sería bueno que dejara su celular fuera de la alcoba o bien retirado de la cama”.
Por último: “No estaría de más mencionar que cuando hable por él, lo haga por el altavoz o con unos manos libres. En todo caso, trate de no mantenerlo por mucho tiempo pegado a la oreja para minimizar cualquier efecto negativo sobre el cerebro”.
fuente:el pais.com.co